Prince·sse·s des villes

Fernando Palma Rodríguez, Techpactia tlen quipanoz ipan Milpa Alta? Do you like what is happening in Milpa Alta, 2011, pedido electrónico, madera, motor, plásticos, latas recicladas. Cortesía de Gaga, Mexico City y Los Angeles. Vista de la exposición « Prince-sse-s des villes », Palais de Tokyo (21.06 – 08.09.2019). Foto : Marc Domage

La exposición «Prince-ss-es des Villes» (Prínc-ipes/esas de las Ciudades) se presenta como una ciudad imaginaria, múltiple y compleja, descompartimentada, caótica, vertiginosa y creativa: un laboratorio imprevisible, siempre en movimiento y en (re)construcción. Artistas plásticos, creadores, diseñadores de moda, hackers, tatuadores, músicos: una cincuentena de artistas se toman el Palais de Tokio y son presentados sin ningún tipo de agrupación geográfica, la mayoría de las veces con nuevas producciones e intervenciones in situ.

Dacca, Lagos, Manula, México y Teherán son unas de tantas ciudades arco-rizomáticas que han sido elegidas de manera subjetiva, según nuestra curiosidad del momento. Las cinco expresan un entramado de contradicciones, como el tráfico vial saturado que coexiste con redes digitales que se supone que funcionan sin problemas. Obviamente, estas megalópolis también son muy diferentes entre ellas. Su singularidad cultural, política y social se basa en múltiples narrativas que son otras tantas formas de cruzar para aprehender su identidad desprovista de cualquier dimensión unívoca.

Entre rascacielos y tugurios, urgencia y paciencia, las megalópolis experimentan una expansión caótica, en las que se conjugan las transferencias de capital y las conexiones tecnológicas entre los centros financieros, lo que genera márgenes urbanos que provocan muchas desigualdades. Este vasto y desordenado movimiento transforma las ciudades en un incesante sitio de construcción, propicio para la imaginación. Los artistas que aparecen son entonces los transeúntes del siglo XXI, los hackers de nuestras respuestas al entorno urbano demasiado a menudo funcionales y estandarizadas.

Con paneles toscos y vertiginosos, pasajes misteriosos, zonas luminosas u opacas, trastiendas y emboscadas: el dispositivo escenográfico fue diseñado por el arquitecto Olivier Goethals a partir de los ritmos del día y de la noche, de la profusión y de la desaturación, alternando entre las zonas monográficas y los territorios de encuentro. Ha elaborado un itinerario arquitectónico que revela y acentúa las líneas principales del edificio del Palais de Tokio, considerado aquí como un gran espacio común.

Vistas de la exposición