Teo Hernández: Estallar las apariencias

Teo Hernández, Fotografía tomada durante el rodaje de Graal (1980). Fondo Teo Hernández, Centro Pompidou/MNAM/CCI, Biblioteca Kandinsky

Comunicado de prensa
Exposición Teo Hernández: éclater les apparences

La Villa Vassilieff dedica una exposición al cineasta mexicano Teo Hernández, en asocio con el Centro Pompidou y la beca Pernod Ricard. La curaduría de la exposición está a cargo de Andrea Ancira, primera residente de la beca Pernod Ricard, un programa de la Villa Vassilieff junto con Pernod Ricard iniciado en 2016. La exposición presenta una selección de películas raramente mostradas en público.

La exposición ha sido realizada con la complicidad del Centro Pompidou y del Instituto Cultural de México de París, donde también se organizan exposiciones en torno a Teo Hernández durante la primavera de 2019. Una primera versión de la exposición fue presentada durante la primavera 2018 en el Centro de la Imagen (México), con la participación de Pernod Ricard México y el Centro Pompidou.

Las películas de Teo Hernández nos recuerdan que el poder subversivo de las imágenes no proviene realmente de su capacidad para reflejar o reproducir lo real, sino de una fuerza capaz de invocar saberes más profundos, sensaciones extrasensoriales, como ocurre durante un ritual o una experiencia mágica. Hernández es una figura singular del cine francés y mexicano. Durante su exilio “auto-impuesto” en Francia se dedicó a hacer cine experimental, que desarrolló en el seno de la comunidad homosexual y en los lugares de la contra-cultura parisina de finales de los años sesenta y setenta. Similar a una práctica chamánica, la técnica cinematográfica de Teo explora otras maneras de ver y de entender, y en definitiva, otros cuerpos que inducen nuevas maneras de sentir, recrear y reescribir el mundo. A partir de un lente indócil, Teo Hernández produce ensayos íntimos y auto-reflexivos que deconstruyen y ponen en cuestión nuestra sensibilidad, pretendiendo restaurar el cuerpo como principio activo del deseo. Al desestabilizar las bases de la narración, del objetivo de la cámara y de otros múltiples elementos del lenguaje cinematográfico, Teo Hernández no solo interroga su identidad individual y artística, sino también la función misma del cine.

Teo Hernández, Estudio de composición para Tres gotas de mezcal en una gota de Champagne (1983). Fondo Teo Hernández, Centro Pompidou/MNAM/CCI – Biblioteca Kandinsky

Teo Hernández: Estallar las apariencias es el resultado de una investigación curatorial de larga duración en torno al trabajo y los archivos del realizador. Entre 1968 y 1991, Hernández produjo cerca de 160 películas de diferentes duraciones y formatos (8mm, Super 8 y 16mm). La exposición incluye materiales provenientes de su archivo personal, pero también de sus próximos colaboradores y de su familia. Organizada en torno a tres temas (el Yo autobiográfico, Vértigo de los cuerpos, Ciudades íntimas), la exposición busca poner en valor la voluntad radical del realizador de crear un cine táctil, basado en las artes performativas y en la danza contemporánea, que busca invocar cuerpos y realidades que están por venir. Este proyecto no propone una interpretación canónica de su trabajo, sino la experiencia de algunos de los intereses, obsesiones y deseos de Teo Hernández, sobre temas relacionados con su propia identidad, los cuerpos y la ciudad.

Teodoro Hernández es un artista, realizador y escritor nacido en Hidalgo (México) en 1939. Durante sus estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México, fundó el Centro Experimental de Cinematografía (CEC). En 1960, el Instituto Francés de América Latina (I.F.A.L.) financió el primer proyecto del grupo: un documental sobre las actividades culturales del Instituto. La película quedó inacabada y el grupo se separó. En 1966 se instaló en París. Entre 1968 y 1970, realizó películas en super 8 en Londres, París y en varias ciudades de Marruecos (Tanger, Essaouira y Zagora) y en Copenhague. Después realizó Michel là-bas, con Michel Nedjar en Marruecos (marzo-abril 1970). Emprende un viaje de seis años a través del norte de África, Europa, Turquía, el Medio Oriente, la India, el Nepal y América central. De regreso a París en 1976 realiza Salomé y participa al año siguiente en el colectivo Jeune Cinéma de París. En 1977, realiza Cristo, que hace parte de una serie sobre la Pasión de cuatro capítulos con Cristaux (Cristales, 1978), Lacrima Cristi (1979-1980) y Graal (1980). Con sus amigos cineartistas Michel Nedjar, Jacques Habois aka Jakobois y Gaël Badaud, fundó en 1980 el colectivo MétroBarbèsRochechou Art. Su trabajo es el objeto de un homenaje en la Cinemateca francesa en 1979, después el Centro Pompidou organiza una retrospectiva en 1984. En los años 1980, se interesa en la relación entre la imagen, el movimiento y los cuerpos, colabora de cerca con la tropa de danza Studio DM de Catherine Diverès y Bernardo Montet. Con ellos crea una práctica cinematográfica que mezcla cine, literatura y danza. Teo Hernández es igualmente fotógrafo y escritor (publicó poemas, notas y reflexiones sobre el cine, además de escribir sobre literatura en diversas revistas).

Contrajo el virus del sida, murió el 22 de agosto de 1992 y fue enterrado en el cementerio del Père Lachaise. Desde el final de los años 1960 hasta su desaparición en 1992, realizó más de un centenar de películas, la mayor parte en Super 8. Poco tiempo antes de su muerte legó su obra cinematográfica y sus archivos personales a Michel Nedjar, quien los donó posteriormente al Centro Pompidou para que sean conservados y difundidos. Desde entonces, el Centro Pompidou conserva el fondo Teo Hernández que reúne documentos, películas, cuadernos y textos del artista.