Glenda León. Cada Respiro

Imagen ornamental hecha en Lupita, sin relación directa con el evento

El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de Gran Canaria presenta la exposición Cada Respiro, de la artista cubana Glenda León, considerada como una de las artistas más relevantes de su generación, que se podrá visitar del 29 de enero al 22 de mayo en las salas CAAM-San Antonio Abad de este centro de arte, dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria.

La muestra, comisariada por Christian Domínguez Dietzel, reúne cuatro obras de videocreación, que se exhiben en las dos plantas del centro. En concreto, en las salas de la planta baja se muestran tres piezas de vídeo destacadas de su producción: Intermitencia (2000), El enemigo (2007) y Líbido (2001), y en la planta alta se exhibe la gran videoinstalación, Cada Respiro (2015), creada específicamente para Matadero Madrid, que da nombre a la muestra.

Esta pieza audiovisual, Cada Respiro, muestra en cinco grandes pantallas imágenes del mar, el fuego, la tierra o el cielo, que se mueven de forma sincronizada al ritmo de una respiración pausada, e interactúa con el visitante con una poderosa fuerza de provocación participativa.

Es una obra que busca no solo dar la idea de la conexión entre las personas y el mundo en el que viven, sino también el potencial que los seres humanos llevan dentro de transformar el mundo, y propiciar así una dosis de optimismo.

Un aspecto extraordinario de las artes visuales, que se pone de manifiesto en la obra de Glenda León, es que su práctica puede dar una respuesta a multitud de problemas de diferente naturaleza, y desde perspectivas sorprendentes. Como artista, la personalidad de esta creadora dibuja una fusión, poco habitual en la cultura occidental, entre una vocación empírica próxima al científico (del conocimiento), y otra de místico contemporáneo, creciendo su obra en la encrucijada entre las posiciones esenciales que suponen el racionalismo en su significado amplio y la filosofía experimental del espíritu, o dicho de manera sencilla, la espiritualidad.

La videoinstalación Cada Respiro, subraya el comisario de la muestra, interactúa con el espectador con una poderosa fuerza de provocación participativa, producto de nuestra inmersión como espectadores en una sincronizada combinación de imágenes en movimiento y sonidos que nos invitan a formar parte de la naturaleza y fluir con ella. Mas estas imágenes tienen su origen en la propia experiencia sensorial de la artista, y más en concreto, su respiración. Se trata de una paradoja que se desplaza entre la esfera de lo subjetivo y lo público, y que es capaz de sintetizar una eficaz alegoría acerca de los elementos eternos -tierra, mar, cielo, tiempo- que en nuestra memoria constituyen la pura esencialidad como seres humanos.

La narrativa que presenta Cada Respiro advierte al espectador de un mundo excesivamente materialista con el egocentrismo orbitando en todos los lugares. Al mismo tiempo, busca darle equilibrio y coherencia espiritual a una existencia, que de manera prácticamente incomprensible ha caído en el absurdo de ignorar su propia cualidad armónica.

Texto del comunicado de prensa