Real Beauty

Imagen ornamental hecha en Lupita, sin relación directa con el evento

ADN Platform inaugura Real Beauty, una exposición colectiva que demuestra cómo el arte contemporáneo vuelve a explorar la idea de belleza a partir de las obras de cinco artistas jóvenes locales e internacionales. Oriol Fontdevila, comisario del proyecto, quiere destacar así que la belleza y la sensualidad vuelven a ser de la incumbencia del arte.

Mientras que para el arte del siglo XX la belleza fue un asunto engañoso y con el que se debía ir con cautela –cuando no un aspecto completamente desdeñable, como lo fue para los movimientos de vanguardia y posvanguardia que intentaron extirparla de la misma práctica artística- la belleza vuelve a estar a la orden del día.

Aunque esto sea por medio de una renovada perspectiva realista: actualmente la belleza aparece como el aglutinante que une a objetos y a sujetos, los mantiene pegados al mundo, así como los moviliza acorde a las respectivas intencionalidades y proyectos. La belleza es una agencia indisociable de cualquier ensamblaje cuando se trata de pasar a la acción. Los cinco artistas que forman parte de esta exposición utilizan la belleza como un señuelo para captar la atención, incidir en el curso de las cosas, organizar posibles alternativas relacionales así como despertar el pensamiento diferencial. En este sentido, se desmarcan de planteamientos adocenados que restan del antiguo idealismo estético, y de la idea extendida de que la belleza real se encuentra en el interior. Una renovada perspectiva sobre la belleza se pone de manifiesto con el arte cuando ésta se relaciona ahora exclusivamente con el aspecto externo de las cosas y con sus superficies sensibles. Algo que, consecuentemente, va a requerir de más realismo que no idealismo para su reconocimiento y rastreo.

Las obras de Kasper Bosmans (Bélgica, 1990) se sitúan entre la naturaleza y la ficción, entre el arte y la artesanía. Con un enfoque antropológico intuitivo, retoma tradiciones locales e iconografía mitológica para insuflarles una nueva vida contemporánea. Preocupado por una belleza asociativa producida mediante el juego, Bosmans crea instalaciones con diversos medios y materiales, como la leche, la arena o el mármol, con los cuales explora las formas funcionales y decorativas, evocando correspondencias sutiles entre estas.

Jasmina Cibic (Ljubljana, 1979), artista asentada en Londres, trabaja la performance, la instalación y el cine, a partir de tácticas y medios teatrales con los que pone en cuestión y redefine una formación ideológica específica y sus dispositivos de difusión, como el arte y la arquitectura. Cibic representó a Eslovenia en la 55a Bienal de Venecia con su proyecto For Our Economy and Culture.

Lara Fluxà (Palma de Mallorca, 1985) es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona. Su obra trata elementos básicos pero a menudo intangibles como la luz y el aire, especialmente a partir del vidrio, material en cuyo trabajo se ha especializado. En su universo creativo están la sutileza y la poética de lo frágil que aluden a la búsqueda de un perdido equilibrio entre la cultura y la natura. Le ha sido concedido el premio de la Asociación Catalana de Críticos de Arte al mejor proyecto artístico 2019 por su trabajo en el Espai13 de la Fundació Joan Miró de Barcelona.

La producción artística de Ella Littwitz (Israel, 1982) procede de su tarea como investigadora en archivos sobre arqueología, historia, botánica, cultura y política. Littwitz expuso en 6º Bienal de Moscú, la 12ª Bienal de Estambul, el Salzburger Kunstverein en Austria y el Museo Herzliya de Arte Contemporáneo en Israel. En 2019, su trabajo se presentó en Un elefante en la habitación en La Panera de Lleida, también comisariada por Oriol Fontdevila.

Rubèn Verdú nacido en Caracas y afincado en Vic se formó en Bellas Artes en la Universidad de Texas, en el CalArts de California y en Whitney Museum of American Art. Las diversas líneas de trabajo que caracterizan a su obra se sustentan por la atracción hacia un episodio cultural concreto que le impone su propio contenido antropológico. El conjunto, en cierta manera, se considera ajustado a una misma pauta, la de poner siempre en evidencia las estructuras de una cultura dominante y el colapso cómico de su supuesta transcendencia.

Por su parte, Oriol Fontdevila (Manresa, 1978) busca explicaciones sobre la condición de posibilidad del arte por medio de su trabajo, como comisario pero también como educador y crítico de arte. El comisarido le ha permitido acceder al arte desde el conocimiento de sus espacios de producción y difusión, como ha sido con exposiciones en el Centre d’Art La Panera (Lleida), el Centre d’Art Tecla Sala (L’Hospitalet de Llobregat), o El Centre de Cultura el Carme (València), entre otros. La educación le permite experimentar con el vínculo social del arte, con proyectos en la Fundació Antoni Tàpies (Barcelona), su trabajo en la Sala d’Art Jove de la
Generalitat de Catalunya (Barcelona) o la implicación en el programa formativo del HISK (Ghent). En 2018 planteó algunas reflexiones sobre el arte atendiendo a su capa infraestructural, con el ensayo El arte de la mediación (consonni, Bilbao). Actualmente, con Real Beauty en ADN Platform plantea una nueva vertiente de su investigación, basada en el rol de la sensualidad en la agencia del arte.