Medio cuerpo. Marlon de Azambuja

Marlon de Azambuja, Medio Cuerpo, Vista de exposición. Cortesía Carlos Rodríguez

Medio Cuerpo (Half Body) es un proyecto que se centra en la fascinación por la arquitectura y nuestra capacidad de experimentarla físicamente. Varias formas y niveles de interpretar el espacio se mezclan, formando un todo, un conjunto.

Divisiones arquitectónicas rígidas, formas orgánicas suaves, arquitectura imaginada, luz, conciencia… Estamos invitados a experimentar gradualmente varias formas, descubrir significados, pero sobretodo, a cruzar fronteras establecidas tanto en el espacio tanto físico como mental.

El punto de partida del proyecto del artista brasileño Marlon de Azambuja fue su fascinación con la arquitectura de la Galeria Miejska Arsenał en Poznan. Durante muchos años, su cuidadosa observación del espacio e intentos de cambiar su percepción a través de sutiles intervenciones, han estado presentes en su práctica, tanto en proyectos interiores como en aquellos que interfieren con elementos de la arquitectura urbana. Azambuja trata de modelar estructuras existentes y de liberar su potencial escultórico, para que el espectador no solamente mire un lugar concreto desde otra perspectiva, si no que también sienta un vínculo con él. Esta obsesión especial del artista son formas y estructuras, no vistas inmediatamente, que reinstaura en la conciencia del espectador.

Podemos ver un fenómeno similar aquí, en el caso de la instalación site-specific Medio Cuerpo. La espectacular, aunque complicada, estructura del techo, que constituye la característica dominante de la arquitectura del Arsenal, causa que las líneas divisorias principales – es decir la forma creada por la instalación eléctrica – desaparezcan. Azambuja destaca esta forma particular y la enfatiza introduciendo luz y tela en su estructura. De esta manera, crea unos muros parcialmente suspendidos, cuya continuación sólo podemos sentir de manera intuitiva, y cuya culminación es una línea de luz emergiendo en el suelo. La sutil línea refleja la división linear del techo. La sutileza armoniza aquí con la monumentalidad, mientras las divisiones espaciales, racionales y rígidas, están traducidas al lenguaje de lo suave, lo orgánico, o incluso a formas inmateriales, así afirmando así que la exposición no debe ser interpretada de manera demasiado estricta.

Azambuja crea deliberadamente divisiones dentro de las divisiones, confrontándonos con ellas. Estudia y observa como nos comportamos en el espacio, si tratamos de formar una relación con él, si decidiremos agacharnos y mirar debajo de la tela, si cruzaremos esta frágil frontera formada por muros invisibles y divisiones de luz. Gracias a este experimento único, el artista nos invita a establecer una relación física con el espacio, a hacernos conscientes de él con nuestro cuerpo y movimiento. Activa nuestra relación con el lugar y nos anima no sólo a mirarlo pero también a descubrirlo, trascenderlo y explorarlo.

Al entrar “en” la exposición, nos damos cuenta gradualmente de este juego peculiar y vemos otras obras que participan de la experiencia, enriqueciendo y complementándose unas a otras.

Otro elemento importante del proyecto son las obras de la serie Pensamientos. Situados en el interior de Medio Cuerpo, nos atraen por su simplicidad e intimidad. Estas cajas cuadradas de varios formatos están llenas con un material plástico blando. Ya con la primera mirada, nos damos cuenta de que hay una referencia al entendimiento original de un espacio cerrado, limitado por todos los lados. El cubo permanece como una forma ideal, un “contenedor” perfecto, un representante del espacio racional, o en este caso, de la mente. En él, Azambuja produce formas orgánicas – pensamientos. Vienen a existir gracias al movimiento de manos, que el artista sumerge en plastilina blanda mientras piensa en varios temas propuestos por él mismo. En este simple procedimiento, se crea un “objeto mágico” en el que los pensamientos del artista están grabados. De manera poética, reflexiones que son difíciles de expresar son “traducidas” a un lenguaje de formas táctiles.

Situados entre divisiones arquitectónicas, estos Pensamientos requieren una recepción totalmente diferente de la de Medio Cuerpo. Dejamos el espacio monumental arquitectónico y nos agachamos. Las obras atraen nuestra atención, nos acercan a su realidad, animan a mirar más profundamente, quizás incluso al interior de nosotros mismos. Íntimas o incluso sensuales, tienen el poder de introducirnos en el mundo de las ideas.

Las obras de la serie Sentencias Espaciales – el tercer elemento de la exposición – también requieren una recepción ligeramente diferente. Están localizadas fuera de las divisiones arquitectónicas, fuera de la estructura de Medio Cuerpo. Al principio, podemos percibirlas como monocromáticas, relieves abstractos, pero tras una inspección más cercana podemos ver palabras que aparecen entre planos superpuestos. Una de las frases clave expresa su carácter en modo pleno: “Nadie sabe lo que estás pensando y esto es poderoso”. La fuerte relación del artista con la arquitectura, así como la naturaleza tangible y corpórea de su recepción, le llevaron a pensar el espacio también metafóricamente, donde el pensar sobre la arquitectura física se funde con pensar sobre una “arquitectura mental”. Azambuja imagina el área donde se encuentran nuestros pensamientos como un lugar, una especie de bunker, al cual nadie tiene acceso desde el exterior, donde nuestros traumas y deseos más internos están escondidos. Este es un lugar en el cual las fronteras las ponemos nosotros mismos, muchas veces artificialmente y sin sentido. “…nadie está mirando, piensa” dice el artista, como
si quisiese decirnos: no tengas miedo de pensar, de cruzar fronteras, de expandir tu conciencia o tu espacio mental.

Estas sentencias han sido deliberadamente inscritas en los muros del Arsenal. Azambuja es perfectamente consciente de que este es el espacio de una galería de arte. El sentido de estas sentencias va más allá de la arquitectura, metafóricamente “demuele” los muros de la institución y está en armonía con el sentido de una galería de arte en general. Después de todo, ¿qué otra cosa debe ser, si no un lugar donde uno cuestiona maneras comuns de ver las cosas, donde uno intenta establecer una relación entre el arte y el espectador, donde significados son profundizados y liberados?

La estructura de esta exposición, empezando por el análisis del espacio, nos invita gradualmente a descubrir su complejidad y a detectar nuevas maneras de comprenderlo. Las dimensiones que se fusionan (material e inmaterial), así como el peculiar juego de algunas formas siendo cubiertas para luego emerger, nos animan a explorar los campos de interpretación, liberando así nuestro propio potencial y ampliando la “arquitectura de nuestros pensamientos.”

Texto de Agata Rodríguez